Campo de tejo San Andresito
Cuando llegaba el fin de
semana, las canchas abrían sus puertas para que vecinos, amigos y personas de
diferentes clases sociales se reunieran y fueran participes de grandes
historias, historias que se daban gracias a los 18 metros que comprenden cada
campo de juego, entre barro, música, cerveza y rudeza se construían grandes
amistades, amistades que durante años se fueron fortaleciendo, gracias a los
primeros campeonatos que realizaban en San Andresito.
Y es que de generación en generación se fue manteniendo el negocio, unos más entregados que otros pero todos apoyaban el mismo fin, ese fin que en donde no existía la clase social y como toda tradición el tejo era fundamental para la unión familiar, ya que siempre se reunían después de una semana dura de trabajo en el campo, mientras los niños corrían de un lado a otro los padres y abuelos celebraban la producción de sus cultivos entre mecha y mecha, entre cerveza y cerveza. Las risas se perdían en el estallido de la pólvora y los murmullos entre ellos no se hacía esperar para saber cuál era el mejor, se enfrentaban entre ellos apostando un petaco de cerveza para que fuera más emocionante, la cerveza era algo que no se podía hacer esperar y es que tejo sin cerveza no era lo mismo, se sentía bastante adrenalina en cada lanzamiento pues no faltaba la moñona que los hacia celebrar.
Y es que de generación en generación se fue manteniendo el negocio, unos más entregados que otros pero todos apoyaban el mismo fin, ese fin que en donde no existía la clase social y como toda tradición el tejo era fundamental para la unión familiar, ya que siempre se reunían después de una semana dura de trabajo en el campo, mientras los niños corrían de un lado a otro los padres y abuelos celebraban la producción de sus cultivos entre mecha y mecha, entre cerveza y cerveza. Las risas se perdían en el estallido de la pólvora y los murmullos entre ellos no se hacía esperar para saber cuál era el mejor, se enfrentaban entre ellos apostando un petaco de cerveza para que fuera más emocionante, la cerveza era algo que no se podía hacer esperar y es que tejo sin cerveza no era lo mismo, se sentía bastante adrenalina en cada lanzamiento pues no faltaba la moñona que los hacia celebrar.
Don Hernando Rodríguez
a las 04:00 de la tarde cuando apenas se está escondiendo el sol, se
alista para salir a su jornada laboral
donde al parecer y por su actitud de agradecimiento lo considera su segundo
hogar, ya que se convirtió en un negocio familiar, Después de Don Guillermo
Gutiérrez es Don Hernando quien asume el cargo de este negocio, él y su familia
al igual que generaciones pasadas no dejaron perder la tradición que tiene este
negocio ya hace 30 años, y dice que es un trabajo que no requiere de esfuerzo y
que es un negocio que le deja buena ganancia, disfruta mucho de sus amigos con
quieres comparte una buena cerveza, después de risas él recuerda mucho aquella época en la que solía
jugar y competir en los campeonatos que allí organizaba, este es un espacio de
conquista, se conoce que en cada juego solía aparecer el amor e iniciaban
relaciones que y como tradición familiar
su padre quien con una construcción con más de cuarenta años de existencia,
donde los únicos testigos de grandes historias son esos muros que han sostenido
durante años lo que es hoy la cancha de tejo más antigua de Zipaquirá, la cancha
que más se utiliza en el campo de San Andresito es la mini cancha esta se
diferencia de la porque el tejo y la cancha son de menores dimensiones, este
campo mide aproximadamente 7 metros de largo, pero la puntuación es la misma
que en la cancha larga, son muy pocas las personas que juegan cancha larga, lo
que hace que se vaya perdiendo poco a poco la tradición, Don Hernando dice con
gran sentimiento que en la nueva generación esta que siga esta tradición tan
bonita que con las nuevas tecnologías se va perdiendo su esencia pero lo que si es cierto es que los jóvenes se
están integrando con este deporte autónomo proveniente de Boyacá.
Discos metálicos no más de 800 gramos de peso y con medidas
máximas de 9 cm de diámetro en su base,
con 4 cm de altura y un diámetro de 5.5 cm en su base superior es lo que se
necesita para iniciar un juego muy ameno con los amigos y familiares, con esta descripción podemos decir que es el famoso tejo. Pasa el
tiempo y la tradición se va terminado o por lo menos va cambiando de forma drástica,
los abuelos quienes eran promotores de estas vivencias están muriendo y con
ellos la tradición.